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 Mi nombre es Gabriela Angueira, nací  en Buenos Aires, Argentina y viví mi infancia, adolescencia y primera juventud en Montevideo, Uruguay. De pequeña había descubierto un maravilloso tesoro en la biblioteca familiar que sembró, junto a un increíble maestro, la semilla del yoga en mi cuerpo. Amaba ver el mundo al revés, así que practicaba Sirsasana a menudo; me encantaba sentir el sol en la piel y conversaba con las plantas del jardín mientras preparaba jugos verdes con hojas carnosas. Estudié Psicología, con la intención de dar respuesta a infinidad de preguntas pero en el camino se me cambiaron las preguntas y me lancé de lleno a seguir el impulso de mi corazón, así que me embarqué primero en un viaje por Brasil, buscando sobre todo libertad e independencia de la casa familiar y en ese viaje comprendí que mi destino me llevaría por caminos inexorables. Así que me dejé guiar y llegué a España para quedarme un rato pero el rato se hizo largo y ya han pasado más de quince años.

 

 

Primero llegaría el Reiki a mi vida para iluminar mis días y acompañarme en mi búsqueda del camino de regreso a casa. Luego el Yoga me daría la mano para llevarme por zonas inexploradas de mi ser y cuando el cuerpo me pidió a gritos cambiar hábitos el Yoga me acompañó en esa transición y se convirtió en mi mejor aliado. Creo que mi cuerpo siempre ha sido el portavoz de las necesidades de mi alma. Así, desde hace algunos años, mi cuerpo y sus voces comenzaron a hablarme de la necesidad de sanar profundamente mi útero y mi feminidad y desde entonces me he embarcado en maravillosos viajes de búsqueda interna, acompañamiento, sanación personal y transgeneracional. Los círculos de mujeres aparecieron como un oasis en medio de esa interminable caminata hacia el interior de mi ser y desde el primer encuentro de mujeres supe que allí estaba la semilla que haría florecer no sólo mi vida sino la vida de todas las mujeres con las que he compartido camino. Desde entonces, han sido muchas las mujeres con las que he compartido círculos y procesos y cada una de ellas forma parte de este proyecto; cada una de ellas y cada una de las mujeres de su linaje son parte de esta Yurta Roja que se levanta para honrar y celebrar nuestra feminidad, sanar nuestro cuerpo y nuestro espíritu y co-crear un mundo nuevo.

 

Mi misión como Guardiana de La Yurta Roja, es garantizar tu descanso, poniendo a tu disposición todo aquello con lo que pueda hacer de tu estadía un recuerdo imborrable. Tanto como si vienes unas pocas horas como si vienes para quedarte varios días, tú eliges siempre cuánto de mi presencia, compañía y acompañamiento necesitas. Si prefieres estar en silencio y soledad, nos aseguraremos de que así sea. Si prefieres compartir una taza de té, historias, yoga, yoga nidra, un paseo por el bosque, un masaje o una excursión, puedes ponerte en contacto conmigo y juntas encontraremos los momentos para compartir y acompañarte en tu descanso.

 

“Soy la voz de mis ancestras, tienda roja españa

soy la vida que fluye de regreso hacia la Tierra.

Soy mi madre,

mis abuelas,

las madres de mis abuelas;

soy un mandala infinito de mujeres,

viviendo a través de mi y sanando junto a mi.

Soy la Sangre silenciada re-naciendo, re-viviendo, re-surgiendo

Soy el útero de cada una de las mujeres de mi linaje,

soy la sangre de cada una de ellas honrada, bendecida, celebrada.

Soy su canto, su rezo, su emoción

y estoy aquí para sembrar semillas en su nombre”

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  1. Soy la sangre silenciada | Chicas Malas
    […] Gabriela Angueira […]

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